Cuento

Recuerdo de otoño

frases_de_otoño

El otoño me envuelve una tarde cualquiera. Camino hacia el recuerdo mientras el cálido viento me trae todo tipo de emociones: alegría, melancolía…
Los árboles se desprenden de sus hojas muertas. El viejo granado, los pinos, los almendros y los naranjos siguen dando sus frutos. Parece que en el lugar no hubiera pasado el tiempo, me puedo ver en cada rincón. Por un instante me parece oler el café recién hecho de la abuela, a primera hora de la mañana, es como si todo siguiera igual, pero la nostalgia, sin ser invitada, se queda a mi lado por un instante y me recuerda que ya nada es como antes.
La casa tiene la puerta entreabierta, algo que llama mi atención, pues siempre permanece cerrada, veo un bulto pequeño salir desde dentro, pero no logro distinguir qué es. Me siento un momento en una de las escaleras. Observo que todo sigue igual que antes, me gusta sentir el sol, porque, aunque a todos nos alumbre desde el mismo cielo, para mí nunca hubo un espejismo azul igual de bello que el que me cubría en aquél lugar.

Sigo caminando mientras miro de reojo y veo a un viejo duende que me observa escondido dentro de una pequeña tinaja de barro que está medio enterrada al lado del camino, pero se va corriendo al verse descubierto y se esconde dentro de un pozo sin agua, cubierto de ramas, hojas y rodeado de pinos. Sonrío, siempre supe que aquél lugar era mágico.

El sauce milenario sigue allí, junto al lago, agita sus ramas y me sonríe contento, después me abraza. Me dice que me ha echado de menos durante todo éste tiempo, que aún recuerda a esos dos niños que pasaban horas a su lado mientras nos daba cobijo y sombra bajo su regazo. Le cuento al viejo sauce, que nada es como antes, que el pasado ya no existe y, aquellos niños, se hicieron adultos, y uno de ellos lo observa siempre desde el cielo convertido en la estrella más bella del firmamento. El sauce no soporta el dolor y comienza a llorar, después me cuenta que ahora entiende la historia de su estrella, la que siempre brilla para él. Su estrella azul.

Me siento algo cansada y me acuesto en el suelo junto al sauce, que de nuevo sonríe, al tenerme allí otra vez, después, me da cobijo entre sus ramas. Pasados unos minutos, veo delante de mí, a una conejita peluda, color canela, es igual que un perro pequeño y  juega dando vueltas, está domesticada y se ve que está muy bien cuidada. La conejita se acerca y quiere jugar conmigo. La cojo entre mis brazos y le digo lo mucho que la he echado de menos mientras miro sus grandes ojos marrones y ella me mira a mí, porque sabe muy bien que es lo que le digo, es una conejita muy inteligente, y mueve su pequeña nariz mientras le hablo, pero en ese mismo instante me despierto y con lágrimas en los ojos miro al sauce. Éste me pregunta si soñé con ella, le contesto que sí, que estoy triste, pero feliz a la vez por haberla tenido de nuevo entre mis brazos.
—No te preocupes —me dice el sauce—. Yo siempre cuido de ella, sigue aquí, debajo de mis raíces, donde tú la dejaste cuando se quedó dormida para siempre.

 

Conejo más pequeño.jpg-sombreado.jpg-para el blog.psd-2Blog

 

El sauce me pregunta que, qué me llevó hasta allí de nuevo, y le contesto que, igual que él se desprende de sus hojas, yo me quiero desprender del pasado, y dejar atrás el recuerdo de las personas que me decepcionaron a lo largo de mi vida y me llevaban hacia atrás, y nada mejor que allí, donde vive una parte de mi ser. El sauce me dijo, que no había peor desgracia para un ser humano que tener pobreza en el corazón, pero que no me preocupase, que también existían  personas hermosas que se distinguen por su espíritu. Y, al igual que él y los demás árboles, yo seguiría de pie, y volvería a florecer aún más fuerte, igual que sus hojas. Y , que por siempre quedaría el recuerdo en aquél lugar mágico, donde una vez dos niños fueron felices. Mientras tanto, el viejo duende había salido del pozo y nos observaba sonriendo cruzado de brazos.

 

 

 

32-x-32-logo-jpgTodos los derechos reservados

Imágenes de Google  — Photoshop

Anuncios

Categorías:Cuento, Fantasía

Tagged as: , , , ,

10 replies »

  1. Que bonita entrada, el cuento está lleno de alusiones a los pasajes otoñales, a los árboles, a los colores, las ramas. Preciosa la simbología del sauce que cobija el dolo entre sus ramas. Sentí tristeza por el niño que ya no está y que hace que ya no sea lo mismo. El párrafo final es toda una invitación a la reflexión.
    Me encantó ¡¡¡

    Le gusta a 1 persona

  2. Un emocionante relato. Gracias por compartirlo.
    —No te preocupes —me dice el sauce—. Yo siempre cuido de ella, sigue aquí, debajo de mis raíces, donde tú la dejaste cuando se quedó dormida para siempre.
    Los cuentos nos despiertan las emociones limpias de la niñez.
    Te felicito.
    Un abrazo!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s