Emociones

Una carta para los días de lluvia

fitxaimage

 

Dicen que a los días grises hay que ponerle paraguas de colores. Hoy ha sido un día gris, un día triste de lluvia que no cesaba, igual que los recuerdos de antaño, pero me voy a la cama tranquilo.

Me levanté… a pesar de tener  ganas de haberme quedado todo el día acostado. Abrí el primer cajón de la mesita de noche, y ahí estaba mi carta escrita a mano. Esta  tenía que ser especial, pues hoy ha sido el día de su cumpleaños, y en vez de pasarlo mal, un día en que no estaba nublado, decidí escribirla, y siempre me acompaña en los días más tristes de lluvia y con el paso de los años.

Me dirigí hacia el salón y encendí la chimenea, después fui hacia la cocina y me preparé un café, que me tomé allí mismo, de pie, con mis pensamientos…

Volví al salón, y sentado en mi sillón, al lado de la chimenea, con las manos temblorosas y el corazón algo agitado, me puse mis gafas, saqué la carta del sobre,  y la volví a leer, como cada día que amanece con lluvia, porque hoy necesitaba ver el sol:

Quizás hoy, estoy algo más torpe, pero en mi camino aprendí muchas cosas. No las mismas que tú, ni que tú… no tenemos por qué saber lo mismo, ni por qué ser iguales, ni nadie tiene por qué ponerme ninguna etiqueta, aún conservo toda mi sabiduría y cordura, no todo el mundo puede disfrutar del privilegio de llegar a la tercera edad. Y, aunque a veces mi preconsciente no me deje recordar lo que cené anoche, o donde dejé cualquier cosa… estoy lleno de experiencias y aprendizaje constante que fui adquiriendo a lo largo de los años.
Tengo que confesar que, a pesar del tiempo, de mi aspecto, aún hablo con mi niño interior, nunca se fue, ni creo que se vaya. Morirá conmigo.

A lo largo de mi vida hice cosas, de las cuales me siento muy satisfecho, nunca me arrepentí de nada, quizás de lo  que no hice, pero nunca es tarde para aprender, de nada sirve quejarse. Fui una persona ejemplar  que nunca hizo daño a nadie intencionadamente, un buen hijo, un buen marido, un buen padre… una persona con valores que sacó a su familia adelante, y trabajaba horas extra para poder llegar a fin de mes algo más desahogados. Y estoy orgulloso de ello, porque en mi casa nunca nos faltó de nada. No fuimos ricos, tampoco muy pobres, pero sí fuimos felices.
Mi mujer estaba algo delicada de salud. Su enfermedad se agravó con los años.

Aún tengo sueños que cumplir, gratos recuerdos que me traen una sonrisa en los días tristes. Me siento joven, sé que ella ya no está a mi lado, pero me consuela saber que la hice feliz; me lo decía a cada instante, y eso me enorgullece y me da fuerzas para seguir adelante. Recorrimos un largo camino juntos, pero esta separación es temporal, algún día volveremos a encontrarnos, y esta vez,  será para siempre. Hoy,  como cada año, le deseo el mejor de los cumpleaños. Y cuando salga el sol, guardaré esta carta de nuevo, e iré a poner unas rosas rojas en su tumba.

Dicen de la vida: que es una gran lotería, en la que solo son visibles los boletos ganadores, a otros nos toca ser unos perdedores, pero yo no lo veo así, antes o después, a todos nos toca perder, por eso, hay que aprovechar y disfrutar de las pequeñas cosas que nos ofrece, cosas que parecen insignificantes, pero que son un verdadero regalo.

Aún me queda mucho por disfrutar, ver a mis hijos ser felices y a mis nietos crecer. Y quiero estar al lado de ellos, muchos años más.

Yo mismo

 

c2a69-2b322bx2b322blogo-2bjpg Todos los derechos reservados
Imagen de Google

Anuncios

Categorías:Emociones

Tagged as: , , ,

2 replies »

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s